El Concurso Único Guion ofrece mucho más
Al pensar en un concurso donde se presenta un solo guion cuatro veces, muchas reacciones surgen de inmediato: algunos creen que la primera función será el “molde” para medir todo lo demás; otros temen que un mal actor o una dirección débil arruine la experiencia; muchos dudan porque no pueden imaginar lo que sucederá y sienten miedo a exponerse frente a otros; y hay quienes solo buscan la seguridad de lo conocido, comparando la experiencia con ver la misma película varias veces.
Todo ello es exactamente lo que Sergio González, director de Artes Unidas, quiere desafiar con el Concurso Único Guion. La propuesta no pasa por repetir por repetir, mucho menos por garantizar un único estándar: cada montaje es un universo distinto, en sí mismo un distanciamiento escénico y en él, el único texto se transforma en comedia, drama, farsa o exploración emocional – según la mirada de cada equipo.
Este formato innovador de concurso escénico invita a los espectadores a dejar de lado los prejuicios, a mirar con atención, a descubrir matices inesperados y a vivir la experiencia de manera activa.
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El público orgánicamente más cercano: Este proceso escénico en vivo, es ideal para:
- Quienes buscan innovación y singularidad: early adopters teatrales
- Estudiantes de actuación, investigadores escénicos o curiosos que desean entrenar su percepción.
- Quien acepte el reto de encontrar que lo familiar puede sorprender y la repetición se convierte en descubrimiento.
- Quienes deseen ver «con sus propios ojos» que asistir es ser parte de un laboratorio vivo de creatividad y aprendizaje.
Dar el primer paso es aceptar la incertidumbre, dejar atrás las idea que se instalan sin haber pasado por la experiencia y sin embargo, ser inflexible. La mejor idea para un #buenplan de #viernesteatral, pasa por darle la oportunidad a «Concurso Único Guion» y sumergirse en las emociones de un evento que redefine lo que significa experimentar el teatro. ¿Deseas ver cómo la magia del teatro te sorprende? Compra tus entradas hoy mismo.

Concurso Único Guion: Conocerás el guion, pero no cómo se mostrará.
Ver un mismo guion repetido cuatro veces puede parecer absurdo a primera vista y hacernos pensar: ¿para qué perder el tiempo?”. Sin embargo, eh allí «la trampa»: cuando el guion no cambia, se intensifica lo que cada montaje logra que percibas. Cada director, cada actor, cada elección de espacio o iluminación transforma lo que parecía conocido en algo distinto, inesperado y hasta provocador.
Lo tentador será tomar un atajo mental, “concluir rápido” y decidir que ya se ha visto todo, de modo que dejar de prestar atención podría ser tentador: ello es exactamente el punto que el concurso único guion pone a prueba.
- La creatividad escénica no se mide por la novedad de la historia, sino por nuestra disposición a descubrir lo que se esconde.
- El distanciamiento entre actores: entre los gestos, los silencios y los detalles cambian en cada montaje – y sobre la marcha- impidiendo – si te conectas emocionalmente- que «la conclusión fácil» deje de lado lo inesperado, la emoción y el hecho de mantener la energía disponible para dejarnos sorprender.
- Cada repetición actúa como un espejo: refleja nuestra capacidad de mirar con atención y de aceptar que la misma historia puede tener varias vidas.
¡Justamente lo único que se repite es el guion! y mientras ello sucede y se va ocultando en nuestra percepción; lo que llega a causar el impacto múltiple es todo lo demás: los componentes de interpretación, tensión, emoción, elección escénica.
¿Qué se gana? Además de «la experiencia», se gana es el ejercicio de percibir más, de cuestionar la primera impresión, de sorprenderse incluso con lo que parecía predecible.

Rompiendo expectativas antes de entrar al teatro
Según seas asiduo o no al teatro, vas a acercarte mucho más a esta idea escénica: Concurso Único Guion. Vamos a examinar juntos lo que obtuvimos de compartir la idea con nuestro círculo y con personas en los teatros que visitamos:
- Algunos van a pensar que la primera obra en mostrarse será “el molde”, “la vara para medir”, el referente que marcará si las demás versiones valen la pena. Desde la perspectiva de las artes escénicas, eso se rompe indefectiblemente con cada montaje: lo que define una obra no es la posición en la cartelera, sino cómo cada equipo interpreta, resuelve y juega con el texto. La primera presentación solo ofrece una puerta de entrada, no un juicio final.
- Todos los aportes de dirección, las elecciones creativas, los riesgos tomados en el montaje y los matices que al explorar detecten algún tipo de “imperfección” la convierten en información por contrastar.
- Hay quienes admiten que no se imaginan bien lo que puede ocurrir, y eso les causa dudas a la hora de comprar entradas. Esa incertidumbre es precisamente lo que el concurso único guion explota de manera fascinante: invita al espectador a dejar de lado los prejuicios y a asumir que la experiencia no se reduce a prever el resultado, sino a vivirlo.
Los teatreros asiduos, en cambio, señalan que la propuesta puede ser especialmente interesante porque solo el guion permanece constante. Cada equipo tiene la oportunidad de elegir sus elementos, tono y enfoque —comedia, farsa, drama— y esa libertad crea un espacio donde la misma historia se multiplica en posibilidades. Lo que parece repetición se convierte en un laboratorio vivo de creatividad, donde nada es predecible y cada versión desafía al público a mirar más allá de la superficie.

Explorando al público: miedo, curiosidad y primeras experiencias
Muchos espectadores comparan esta experiencia con ver la misma película varias veces. En el cine, la seguridad del relato conocido disminuye el riesgo de exponerse al error o a sentirse “estúpido” frente a otros. En el teatro, sin embargo, ese temor a lo desconocido se intensifica: estamos en directo, frente a personas que podrían estar juzgando nuestras reacciones o decisiones, y la posibilidad de equivocarnos parece más visible. Ese miedo natural hace que algunos duden antes de asistir, pese a que el espectáculo sea una invitación a la experimentación.
Otros consideran que este formato busca, de manera más sutil, identificar los públicos más interesados en un PMV teatral: los “early adopters” de experiencias escénicas. Son aquellos perfiles que buscan innovación, lo diferente, la singularidad, y se sienten atraídos por la oportunidad de vivir algo que no se parece a nada previo. Para ellos, el hecho de que un mismo guion se interprete cuatro veces no es una repetición aburrida, sino un laboratorio donde pueden observar cómo cada equipo transforma el material.
También se destaca que este concurso puede resultar ideal para quienes están incursionando en el teatro, estudiantes de actuación, investigadores escénicos o incluso curiosos que desean entrenar su percepción crítica. Cada montaje funciona como ejemplo de estrategia, riesgo y creatividad aplicada, ofreciendo un aprendizaje que va más allá del entretenimiento y que invita a mirar la misma historia desde múltiples ángulos.
Por ejemplo, un mismo diálogo puede convertirse en comedia con un gesto, en drama con un silencio, o en farsa con una exageración, mostrando que no hay un molde único ni una manera correcta de interpretar la realidad que propone el guion.

Conclusión analítica: mirar más allá de lo obvio
Los tres bloques anteriores se intersecan en un punto central: la experiencia del concurso único guion no es predecible, y su valor no reside en la historia, sino en cómo la interpretamos, quién la interpreta y cómo nos relacionamos con ella como espectadores. La repetición deja de ser repetición cuando se convierte en una oportunidad de análisis, descubrimiento y entrenamiento de la percepción crítica.
Quien busca atajos, certezas o moldes únicos puede sentirse perdido; quien se atreve a mirar cada versión con atención descubrirá capas que van más allá del guion y del escenario: emociones distintas, riesgos creativos, elecciones estilísticas inesperadas, y la magia de la reinterpretación. La misma historia, contada cuatro veces, enseña que la innovación puede surgir de un solo punto de partida y que la experiencia teatral es siempre un espacio vivo de aprendizaje y sorpresa.


